domingo, 6 de septiembre de 2009

Era un día nublado, con algunas ráfagas de viento, pero me disponía a conocer un bosque enigmático, único en la ciudad de Rosario, denominado bosque Constituyente. No fue fácil llegar al lugar, el camino era sinuoso y empedrado, las calles eran de tierra y el polvo se hacía vólatil dentro del auto.
Un supermercado enorme y un semáforo intermitente me guiaron hacia un puente añejo que pasaba arriba del arroyo Ludueña, un arroyo cuyo aspecto era penoso, bordeado por basura de los vecinos y el olor era un tanto nauseabundo.
Desde lejos pude ver como una hilera de interminables árboles se iba acercando a mi destino y me habría camino a conocer una fauna abundante y una flora éxotica. Al descender del auto abrí una tranquera y caminé por un camino delimitado que al mirar hacia arriba podía observar las distintas variaciones de árboles que sólo permitía el ingreso de un hilo de luz. Meciéndose suavemente las hojas caian,se detian un instante y seguían cayendo más...
Hacia mi derecha el arroyo Ludueña circunvalaba, miré con antención que había allí abajo y el reflejo de mi rostro se vió desfigurado por enormes manchas de contaminación.
Continué caminando por el circuito y a mi paso se abrió un predio en el que había una laguna ovalada de escasos metros de profundidad, pero su aspecto difería con el del arroyo. La laguna se encontraba en buen estado, limpia, con el cesped cuidado y una aglomeración de peces que se acercaban hasta la superficie para buscar alimento.
Los bellos hilos de la naturaleza, inteligencia, equilibrio y comunicación despertaron una sensación inconfundible en mi persona . Podria decir que asi como estoy segura mi cuerpo alberga millones de células, así también estoy segura del cuerpo de la naturaleza que hospeda la diversidad de la vida...

No hay comentarios:

Publicar un comentario